El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no es una fecha de celebración vacía, sino memoria viva, lucha colectiva y compromiso renovado, por la reivindicación histórica de los derechos y libertades truncados, generación tras generación, a un sector que supone más de la mitad de la población mundial.
En esta fecha recordamos a quienes lucharon por defender a esa mitad de la población mundial por su derecho a votar, a estudiar, a decidir, a trabajar con dignidad; a quienes desafiaron leyes injustas, estereotipos, violencias estructurales y hasta dieron su vida por ello.
Una lucha que nunca termina, como se resume en la famosa frase de Simone de Beauvoir: «bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados». Y esta afirmación tiene su base en la realidad de su conquista, pues se ve como concesiones, no como derechos inherentes a la condición de ser mujer, y como toda concesión, puede ser revocada. Por tanto, la celebración del 8 de marzo no es solamente una conmemoración, un recuerdo solemne que rinde homenaje a la entrega y esfuerzo de quienes han luchado por la anhelada igualdad entre hombres y mujeres, sino un recuerdo de que la defensa de esa igualdad sigue viva, sigue constante, sigue siendo necesaria.
Defender los derechos conquistados, exigir políticas públicas con perspectiva de género, garantizar igualdad de oportunidades, reconocer la diversidad de experiencias de las mujeres en todo el mundo, construir sociedades más justas, inclusivas y libres de violencia, es la misión más honorable de una sociedad avanzada.
El 8 de marzo nos recuerda que todos los días debemos de trabajar, mujeres y hombres, codo con codo, en el desarrollo de una sociedad igualitaria, donde la concienciación de la necesaria corresponsabilidad de mujeres y hombres en la justa y noble defensa de la igualdad y libertad social es vital para construir una sociedad evolucionada, como reflejo de madurez social.
Gracias a quienes alzasteis la voz por la defensa de derechos y libertades de las mujeres; gracias a quienes seguís alzando la voz; gracias por ser ejemplo de fuerza, determinación y constancia para quienes nos sucedan.