
Hemos visitado el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria en su nueva ubicación en la primera planta del edificio del Instituto de Medicina Legal, que está situado en la Corredoria, y pudimos constatar que las condiciones laborales han mejorado sustancialmente y que los funcionarios allí destinados están satisfechos con las nuevas dependencias.
Por otro lado este cambio de sede supone el ahorro de unos 100.000 euros anuales en concepto de alquiler y que el servicio de vigilancia privada de la anterior ubicación se pueda destinar a los Juzgados de Langreo, aunque esta última pretensión estamos a la espera de que se haga efectiva.